De aquellos días.

por Marco Antonio López Franco.

¿Qué debo pensar de ella? Aquella mujer que conocí en mi más tierna infancia, aquella que se transformó en mi ideal de femineidad, con sus labios, su piel, sus cabellos, su torso y cuello, aquella exquisita composición que me recordaban aquellas caminatas por la playa a mis catorce años, aquella sensación de ligereza, de ser relativo con el mundo, de estar y no, todo eso lo representaba ella, cuando me dijo que me amaba, mi alma se retorció, aquella mujer mutante, se había enamorado de mi, así como yo de ella. 

Deja que el tiempo pase sin prisas, era un ruego que le decía a Dios cada vez que estaba con ella, esto se elevo a nuevas alturas, el día que hicimos el amor, sus gemidos y el sabor de piel, aquella mujer que había poseído mi corazón ahora me permitía conquistar su cuerpo, me entregue a ella totalmente, teníamos diecisiete años, ambos unos infantes, ambos unos enfermos de amor el uno por el otro, estaba perdido en ella, sólo podía pensar en besar sus labios una y otra vez, juguetear con sus senos, tocar su intimidad y entregarme a ella.

Cuando alguien se le acercaba, me ponía furioso, odiaba no tenerla todo el tiempo a mi lado, odiaba que alguien más hablara con ella, y sabía que ella sentía lo mismo, odiábamos el tiempo separados, odiábamos al mundo, odiábamos el tiempo, odiábamos las responsabilidades, ¿cómo podrían decir los adultos que nuestro amor era un juego? Cosa de niños, decían, no sentíamos eso que ellos llamaban un amor maduro, de pareja, pensaba en casarme con ella cuando termináramos la escuela, mi madre se volvió loca cuando le dije eso, mi mundo era ella que otra cosa podía pensar.

¿Qué debo pensar de ella ahora que no está? Por azares del destino, sus padres escogieron una nueva ciudad para vivir, lejos de todo lo que ella conocía, lejos de mi, el dolor fue extraño para mí, fuera de mi familia jamás había amado tanto a alguien, mi abuela soportó mis llantos y mis quejas pero fue prudente y me pidió que dejara ser las cosas, así fue, sólo permití que las cosas pasarán.

¿Qué debo pensar de mi? Ahora que soy un hombre, la sigo esperando, la sigo deseando, inclusive sé donde está, sé que realizó un proyecto de vida, pero que el hombre con el que está no es la mejor opción, no quiero rescatarla, porque sinceramente no la amo, no me malentiendas, no amo a la actual mujer, amo a mi recuerdo, ¿será que soy egoísta y me busco en ese recuerdo? Con el pretexto de llegar a ella, no la amo, amo estarla esperando, amo saber que está ahí, amo saber que no puedo tenerla,

No la quiero, no la pretendo, sólo quiero que sepa que estoy también yo aquí, quiero que sepa que también seguí adelante, que encontré a una mujer distinta, pero ¿soy feliz? ¿el hombre vive en un estado de felicidad constante? ¿Qué es esto que llamamos normalidad? ¿Qué debo pensar de mi? Se que tu nombre me puede volver loco, sé que el mio también te afecta, recordamos aquellas noches de locura y pasión, no, no te pretendo, eres algo de mí a lo que ya no quiero volver.

Sabes de mí como yo de ti, sigamos ese juego.

Comentarios